Año 22. Nº 1


STANGEA RHIZANTHA (A. GRAY) KILLIP (CAPRIFOLIACEAE), EN CHILE

Stangea rhizantha (A. Gray) Killip (Caprifoliaceae) in Chile

 

Oriana Pardo B. (*) & José Luis Pizarro T. (**)

(*) Nutricionista, etnobotánica, investigadora independiente

(**) Ingeniero agrónomo, investigador independiente <jlpizarro2001@gmail.com>

 

 

RESUMEN

Se da a conocer la presencia de Stangea rhizantha (A. Gray) Killip (Caprifoliaceae), en el altiplano de la región de Arica y Parinacota, norte de Chile, como nuevo registro para la flora chilena, de una especie ya descrita para Bolivia y Perú. Se señala su empleo como alimento complementario de los pastores y en general de las poblaciones del altiplano.

PALABRAS CLAVE: Stangea rhizantha, Caprifoliaceae, flora de Chile, etnobotánica, alimento.

 

ABSTRACT

The presence of Stangea rhizantha (A. Gray) Killip (Caprifoliaceae), in the highlands of the Arica-Parinacota region, northern of Chile, is reported as a new record for the Chilean flora, of a species already described for Bolivia and Peru. Is also reported its use as a complementary food by the shepherds, and in general by the populations of the highland.

KEY WORDS: Stangea rhizantha, Caprifoliaceae, flora of Chile, ethnobotany, food.

 

INTRODUCCIÓN

En el contexto de investigaciones de campo pesquisando plantas silvestres de consumo ancestral por las poblaciones del altiplano andino, el nombre aymara chijura o chicura fue mencionado por algunos informantes.

Las descripciones, a veces acompañadas de un dibujo muy rudimentario, referían a una raíz “dulcecita”, que las o los más viejos recordaban haber consumido cuando jóvenes como alimento complementario, en especial en sus desplazamientos de pastoreo.

En apoyo de la creencia popular, la palabra cchikhura (= chijura) se encuentra en el diccionario aymara de Bertonio (1612), con la indicación “rayz de comer”.

En la literatura de Perú y Bolivia, la palabra chijura se encuentra asociada, generalmente, a especies del género Stangea, representado en Chile hasta ahora sólo por S. paulae Graebner (Rodríguez et al. 2018). En particular, se menciona S. henrici, S. wandae, pero sobre todo S. rhizantha.

Con la ayuda de pastores se encontraron ejemplares de la planta que ellos llaman chijura en tres lugares del altiplano. Se envió una muestra al herbario del Departamento de Botánica de la Universidad de Concepción pudiendo constatar que se trataba efectivamente de ejemplares de S. rhizantha (A. Marticorena com. pers.).

 

HISTORIA TAXONÓMICA Y DELIMITACIÓN DEL GÉNERO

El género Stangea fue creado por Graebner en 1906, en el marco de su propuesta de reorganización de las valerianas andinas (Valerianaceae andinae), incorporando en él cinco especies que señaló como “nuevas” (n. sp.): S. henrici, S. erikae, S. emiliae, S. paulae, S. wandae (Graebner, 1906).

Según J.M. Watson, Graebner habría nombrado el género en honor a J.K. Stange, un botánico alemán (1792-1854). Agrega que distinguió morfológicamente Stangea de Valeriana, lo que parece confirmado, con algunas variantes, por los recientes estudios moleculares, en cuanto a que debe ser un grupo taxonómico independiente. Lo que llama la atención es que identificó cinco especies a las que dio el nombre de los miembros de su familia: su esposa, tres hijas y un hijo. Así resulta que S. emiliae es por Emilia, S. erikae es por Erika, S. henrici por su hijo Henry, S. paulae por Paula y S. wandae por Wanda (Young, 2018).

Los estudios filogenéticos y evolutivos basados en los análisis moleculares del ADN, han revolucionado en los últimos decenios la nomenclatura vegetal, reafirmado, modificando o desmintiendo las afirmaciones basadas en el análisis morfológico, que constituía el principal instrumento para la organización taxonómica. Por esta razón se creó, en 1998, el Grupo para la Filogenia de las Angiospermas (Angiosperm Phylogeny Group) con el objetivo de consensuar y actualizar la taxonomía vegetal a la luz de los análisis moleculares. En el informe de 2009 (AGP III, 2009), se propuso reagrupar todos los géneros de la familia Valerianaceae, incluyendo Stangea sp., en la amplia familia Caprifoliaceae (Orden Dipsacales), criterio que se mantiene en la última revisión (APG IV, 2016) y que se acepta para Chile según  el catálogo de Rodríguez et al. (2018). Sin embargo, vale notar que otros autores continúan tratando Valerianaceae como una familia independiente: Kutschker (2011), Bell,  Kutschker & Arroyo (2012) y Martín et al. (2016), entre otros.

 

Descripción de Stangea

La caracterización del género Stangea deriva básicamente de Graebner (1906), complementado con los trabajos posteriores de Killip (1937) y más recientemente por Eriksen (1989), entre otros autores. Son descritas como hierbas perennes, subacaules, cespitosas; raíz generalmente gruesa; hojas muy arrosetadas oblongas, lineares-oblongas u ovaladas; inflorescencia sésil, con capítulos densos, achatados; numerosas bractéolas súper-numerarias; flores a menudo polígamas, con corola infundibuliforme de cinco lóbulos redondeados, blancos a rosados, nectario giboso, androceo trímero, sésil; frutos con vilano. Borsini (1966) emplea la denominación “hemicriptófita” para las especies del género, característica que se aplica a plantas que permanecen ocultas una parte del año.

Según Weberling (2001), el género Stangea puede considerarse el más peculiar dentro de las Valerianaceae. La característica distintiva es la forma de la inflorescencia terminal, única en la familia, constituida no sólo por una densa aglomeración de flores que crecen en el extremo de pedúnculos muy cortos, sino también por un mayor crecimiento primario de la médula, lo que conduce a un engrosamiento terminal del eje. En una publicación anterior (Weberling, 1982), describe las plantas del género como "hierbas plurianuales monocárpicas", o sea que florecerían sólo una vez en la vida, para después morir, afirmación no se reencuentra en su trabajo posterior dedicado específicamente a Stangea sp (Weberling, 2001). Observaciones de campo de plantas de S. rhizantha, cuya inflorescencia había ya terminado su ciclo, no se veían en estado de morir (obs. pers. in situ).

La especie S. henrici, descrita por Graebner (1906), aparece señalada como tipo del género según Ricardi (1958), Rauh & Weberling (1960) y Borsini (1966). Weberling (2001) observa que, aunque Graebner (1906) no lo escribió, es "evidente" que  S. henrici es "lejos, la mejor elección como lectotipo". Sin embargo, el problema se complica porque Eriksen (1989), basado en criterios morfológicos, indicó que S. henrici debería estar en el género Valeriana y no en Stangea, por lo que el nombre actualmente aceptado es Valeriana henrici (Graebn.) B. Eriksen. Esta autora, en su redefinición de la taxonomía de Valerianaceae, propone incluir la sección Stangea en el subgénero Phyllactis de Valeriana. De aquí deriva la nueva denominación aceptada de Stangea henrici como Valeriana henrici, aunque observa que “la división del subgénero Phyllactis en secciones no está aún completa. Se deben realizar modificaciones, especialmente de las secciones que comprenden especies consideradas tradicionalmente como Valeriana, y se necesitarán nuevas secciones para acomodar a las especies que no encajan con las existentes".

No hemos encontrado en la literatura referencias a la reubicación de las otras especies del género, puesto que sería lógico suponer que, si se reclasifica la especie indicada como "lectotipo", otro tanto debiera suceder con las otras, tanto más considerando las semejanzas morfológicas. Weberling (2001), en contraste con lo planteado por Eriksen (1989), sostiene que existen "diferencias significativas" entre Valeriana y Stangea, especialmente por la arquitectura del capítulo (la inflorescencia), que hacen dudar sobre la conveniencia de fusionar ambos géneros. Los análisis posteriores del DNA en Valerianáceas de Bell & Donoghue (2005), parecen confirmar estas dudas, porque permiten inferir que V. henrici (y Stangea sp.) estaría situada en un clado distinto que Phyllactis (Figura 1). Todo indica entonces que la correcta ubicación de Stangea sp. es un proceso en curso que aún debe ser completado.

Ricardi (1958) reportó especímenes de  S. paulae, encontrados en “las faldas del Volcán Tacora, a 5200 m s.n.m., bajo piedras y casi totalmente cubierta por arena fina”, siendo esta la única especie del género señalada hasta ahora en Chile (Foto 1). Jorge Araya Presa asegura haberla visto en Caquena a unos 4450 m s.n.m. (com. pers.). En Internet se encuentran fotos de la especie captadas por la una expedición botánica al lago Chungará de un grupo de estudio del Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, en marzo de 2008(https://www.flickr.com/photos/fjbn/2972759175).

 

Descripción de Stangea rhizantha

La descripción de S. rhizantha propuesta por Graebner (1906) bajo Stangea emiliae, es la siguiente (N.A. traducción textual libre del latín):

"Stangea, Emiliae Graebn. n. sp.; hierba perenne, de raíz muy engrosada, fusiforme, con hojas en roseta en el ápice. Hojas cordiformes, ovaladas o acorazonadas, raramente vez redondeadas (a menudo alismatiformes) [= semejantes a las de Alisma sp.], por lo general de 2-3 cm de largo y 1,5-2,5 cm de ancho, muy obtusas, el anverso arrugado, pecíolo de 1-3 cm. Inflorescencia densa de 2 a 4 cm de diámetro, casi plana. Brácteas obdeltoide-alargadas, con nervio medio engrosado en el ápice, mucronatas. Flores de color blanco amarillento. Tubo de la corola engrosado en la base, casi cilíndrico, ápice cupuliforme, lacinias 5, casi redondas. Anteras oblongo-lineares, sésiles. Estilo corto. Fruto desconocido".

Graebner (1906) concluye que es una especie “afín” (¿próxima?) a S. henrici (= V. henrici), pero con diferencias en el largo de los pecíolos, el color de las flores, etc.

Treinta años después del trabajo de Graebner, Killip (1937) observó que S. emiliae había sido ya descrita en 1862 por el naturalista y botánico norteamericano Asa Gray, como Valeriana rhizantha, quien presentó en el encuentro de la Academia Norteamericana de Artes y Ciencias algunas de las plantas recolectadas por la expedición del capitán Charles Wilkes en países del Pacífico Sur. Entre éstas incluyó a V. rhizantha, la que describió a partir de un ejemplar encontrado por Wilkes en Alpamarca (departamento de Pasco, Perú), haciendo notar la gruesa raíz fusiforme, suculenta, comestible, y las hojas arrosetadas, obtusas, de una pulgada de largo y ancho, que rodean una densa “torta” central de flores (Gray, 1862). La breve descripción en latín que hace Gray de la especie es la siguiente:

"glabra; radice crassa fusiformi foliis rosulatis spathulato-rotundatis carnosis capitulum florum arcte sessile depressum circumdantibus coronata; pappo cupulato brevissime 5-radiato, radiis dentiformibus nudis per anthesin involutis".

El ejemplar colectado por Wilkes sería, por lo tanto, el "tipo" de la especie. Se conserva en el Herbario Nacional de Estados Unidos (Smitsonian Institution), registrado bajo el número 42694 (Foto 2).

Killip (1937), describe la especie como plantas densamente cespitosas, con raíz gruesa, fusiforme, hojas arrosetadas que brotan del ápice, acorazonadas, raramente redondeadas u ovaladas, generalmente de 2 a 3 cm de largo y 1,5 a 2,5 cm de ancho, obtusas, rugosas en el anverso, con pecíolos de 1,3 cm; inflorescencia muy densa, aplanada o deprimida en el centro, de 2 a 4 cm de diámetro; flores de color blanco amarillento; fruto oblongo de aproximadamente 1 mm; vilano con 5 plumillas (papus).

Weberling (2001), comenta esta descripción cruzándola con la de S. emiliae de Graebner (1906), en particular destaca como elemento de diferenciación, frente a las otras Stangea, la forma característica de las hojas, rugosas en el envés; y refiere que el número de plumillas de los vilanos (= 5), indicado por Killip (1937) como elemento de diferenciación, no parece ser una característica exclusiva de S. rhizantha, puesto que observó algunos con 6 puntas o incluso menos (Foto 3 y Foto 4). En resumen, Weberling (2001), critica tanto la asociación que hizo Killip de S. rhizantha con S. emiliae, y también observa que la delimitación entre S. emiliae (= S. rhizantha) y S. henrici es incierta, en particular en lo relativo al color de la corola, rosada en ésta última, amarillenta a blanca en S. rhizantha (N.A. traducción libre del inglés):

"Desafortunadamente, la descripción de Grey no dice nada sobre la flor y el estado del espécimen tipo no permite ninguna conclusión. La forma del vilano difiere significativamente de la descrita para el género Stangea, por la reducción a 5 (no 6 como en las otras especies de Stangea) de las 'plumillas cortas, dentiformes y desnudas'. Aunque los dos especímenes de Guenther & Buchtien, se aproximan mucho a la descripción de S. emiliae al que fueron asociados por los colectores (tal vez por comparación con el tipo, que aún existía), ¡encontré un papus bien desarrollado, de 5 o 6 plumillas en el mismo espécimen! También la identificación de Valeriana rhizantha de Killip (1937) con S. emiliae Graebner parece cuestionable y la delimitación entre S. emiliae (= ¿S. rhizantha?) y S. henrici, sigue siendo incierta. Además de la semejanza de las hojas de S. emiliae con las de Alisma, otro carácter distintivo mencionado por Graebner (1906) para la descripción de la especie, es la superficie rugosa del anverso de las hojas. Killip (1937), partiendo probablemente de cuanto indicado por Graebner (1906), aplica el ancho de las hojas para diferenciar de S. henrici (1 a 1,5 cm) de S. rhizantha (= S. emiliae 1,5 a 2,5 cm) en la clave dicotómica. Sin embargo, como se puede ver en nuestra propia descripción, el ancho de las hojas de S. henrici puede ser mucho mayor que el indicado por Graebner. El color de la corola, rosado en S. henrici, blanco amarillento en S. rhizantha, tampoco parece ser un carácter muy confiable".

S. rhizantha es una especie escasa en el altiplano chileno. Las plantas crecen de forma aislada en el área de presencia; son plantas de crecimiento postrado, cespitosas, que crecen a ras de suelo y dejan a la vista sólo sus hojas redondeadas, ligeramente acorazonadas pero obtusas, rugosas y color café a verde oscuro, las que se mimetizan con el suelo arenoso. El envés de las hojas, de color verde claro a blanco, contrasta fuertemente con el color y la textura de la lámina expuesta al sol. La raíz es larga y más o menos gruesa según la consistencia del suelo, anillada, lo que es más marcado en el segmento superior (Foto 5), de aroma fuerte, el color interior es blanco, similar al de la papa. Con el calor, la corteza se parte con facilidad dejando a la vista el contraste (Foto 6). Las hojas rodean la inflorescencia central de unos 4,5 cm de diámetro, con numerosas flores de pedicelos muy cortos, moradas a blanquecinas, que en la madurez forman aquenios con vilanos que se desprenden con facilidad. Dependiendo de la intensidad y la abundancia de las precipitaciones florece en febrero o en marzo (obs. pers.).
 

ÁREAS DISTRIBUCIÓN DE STANGEA RHIZANTHA

 

Áreas de distribución en Perú y Bolivia

Se ha reportado que crece entre los 3800 y los 4800 m de altitud. En el sitio GBIF (2019), existen diez registros de S. rhizantha en Perú, algunos referidos con sus sinónimos, S. emiliae y V. rhizantha (Tabla 1). León (2006), refiriéndose a la expedición del capitán Wilkes, reporta a S. rhizantha para los departamentos de Huancavelica, Junín y Lima, entre los 4000 y los 4100 m de altitud. Fernández (2017) la señala, a su vez, para Yauli, en el departamento de Junín. Cardich (1987), afirma haberla encontrado en Goyllar-Cocha, a
4300 m de altitud y a 6 km al sur del sitio arqueológico de Lauricocha, en el departamento de Huánuco. Cano et al. (2011) reportan que crece en el abra Apacheta, en el límite entre los departamentos de Ayacucho y Huancavelica, a 4746 m de altitud, en suelos crioturbados. Linares et al. (2012) la mencionan entre las nuevas adiciones a la flora del Perú para el distrito de Macusani, provincia de Carabaya, departamento de Puno, a 4673 m de altitud,“en una roca desprendida del glacial”, mencionando otros registros en los departamentos de Junín, Lima y Moquegua. Vale observar, sin embargo, que la foto que acompaña a ese artículo no parece corresponder a S. rhizantha, como bien destacan Gonzáles et al. (2018). Gutiérrez (2013) la menciona para la región de Moquegua y Talavera et al. (2010) para la de Arequipa, en la reserva nacional de Salinas y Aguada Blanca, clasificándola como "vulnerable" desde el punto de vista de la conservación, porque su uso comestible podría representar un peligro adicional a la condición de riesgo (Figura 2).

Para Bolivia, en el sitio GBIF (2019) aparecen sólo dos registros de S. rhizantha, uno en Potosí, del naturalista y botánico boliviano M. Cárdenas quién la señala a 4000 m de altitud, “en colinas húmedas”. Pestalozzi & Torrez (1998) la reportan para Cochabamba, basados en una colección en el ayllu Majasaya Mujlli (cantón Challa), el que se extiende entre los 3800 y los 4500 m s.n.m., indicando que la planta crece en lugares altos con suelos pedregosos y dan cuenta, a partir de la observación de la morfología de las raíces, de su adaptación para crecer en suelos crioturbados. Chuquimia et al. (2008) refieren haberla recolectado en la localidad de Achiri (Pacajes, La Paz), en febrero del 2007, para una investigación sobre sus características bromatológicas. Moraes et al. (2018), la señalan para la puna húmeda de Cochabamba, entre los 4000 y los 4500 m s.n.m., indicándola como especie "amenazada". Una reciente publicación de Soria (2018) la reporta para la localidad de Comanche. El Libro Rojo de la Flora Amenazada de Bolivia (MMA y A, 2012) la señala para el sur del lago Titicaca (prov. Gral. Pando, La Paz) y para el centro de la cordillera Oriental (Cochabamba), agregando que, dada su distribución peruana, podría estar también presente en el norte de la cordillera Oriental o Real. Vale observar que en Bolivia sólo existen S. rhizantha y S. wandae, esta última clasificada como “en peligro de extinción” (inf. pers. obtenida en el Herbario Nacional de Bolivia).  (Figura 3).

 

Stangea rhizantha en Chile

Los ejemplares de la especie fueron encontrados en tres sitios, en áreas con pendiente mediana a fuerte y suelos típicamente altiplánicos, de color rojizo y de textura arenosa a gravillosa (Figura 4). El clima de los sitios es típicamente puneño, con temperaturas promedio anual en torno a 4ºC, precipitaciones de unos 400 mm en la zona de Caquena y de unos 300 mm en la parte sur concentradas entre diciembre y marzo (Tabla 2 , sitios 2 y 3). La humedad relativa es baja, variando entre un 60% en enero, el mes más húmedo, y un 25% en julio, lo que contribuye a una alta evapotranspiración.

Localidades

(ver resumen en Tabla 2)

1. Aproximadamente 1 km al sur de la ruta A-119, antes de llegar a Caquena. Se llegó al lugar con la guía de Maximiliano (10 años); al sitio se llega subiendo por el costado sur de la ruta A-119, en una ladera con una pendiente fuerte, hasta “donde están las piedras rojas”, pasadas las queñoas, sobre de 4500 m s.n.m.. A la fecha, algunas plantas estaban en plena en floración; se extrajeron dos ejemplares; la raíz de uno de ellos estaba perfectamente formada, mientras que en el otro ejemplar había encontrado algunas piedras en su crecimiento y se deformó. Un ejemplar fue recolectado y enviado al herbario del departamento de Botánica de la Universidad de Concepción (CONC) para verificar la identificación, conservando los autores un duplicado (Foto 7, Foto 8, Foto 9).

2.  A unos 2 km al poniente del río Lauca, en las laderas de una quebradilla seca. Se llegó al sitio con la ayuda de Don Agustín, del hospedaje rural "Lauca-Cruzani". Se recolectó una raíz encontrada en la ladera izquierda de una quebradilla seca en esa época (marzo), la que desemboca un par de kilómetros más abajo, sobre el río Lauca. Había numerosos ejemplares, casi todos sin florecer, que crecían en la pronunciada vertiente arenosa y tenían raices de hasta 30 cm y poco engrosadas (Foto 10 y Foto 11).

3.  En la misma zona, pero en un lugar distante unos 7 km al NW en línea recta del sitio anterior. Se llegó al lugar con la guía de Don Alberto. En el sitio crecían varios ejemplares  en un suelo de arena gruesa y suelta, lo que permitió arrancar fácilmente un ejemplar. El lugar se encuentra en el km 15 aproximadamente de la ruta Misitune-Ancuta. La planta conservaba aún parte de la flor y tanto la parte aérea como la raíz, correspondían perfectamente a la descripción señalada (Foto 12 y Foto 13).

 

ETNOBOTÁNICA

La planta es conocida por sus características alimentarias y también por algunas propiedades medicinales. Cardich (1987), la refiere con el nombre vulgar  de chicarhua y plantea la hipótesis del consumo de Stangea sp. y otros vegetales por los cazadores recolectores de la etapa pre-agrícola en el sitio arqueológico de Lauricocha (Huánuco, Perú); agrega que ello era posible pues se trata de una raíz tuberosa, muy dulce y agradable, que se come cruda o cocida en formas de gachas dulces. En la literatura peruana se encuentran numerosas referencias al consumo de chijura, aunque no siempre es posible distinguir, a partir de las referencias, si se trata de S. rhizantha o de otras especies que reciben la misma denominación vernacular. Cóndor (2013) menciona para Junín el nombre de chicash y cita las denominaciones de chicarhua en Cerro de Pasco y de chicuro en Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Cuzco. También se encuentran investigaciones relativas a la utilización de la raíz de S. rhizantha como materia prima para preparar alimentos industriales, sola (Gómez, 2012), o adicionada por ejemplo al suero de leche o al yogurt (De La Cruz & De la Cruz, 2011; Castillo, 2013). Incluso se encuentran referencias sobre las posibilidades cultivar la planta (Fernández, 2017). Urrunaga (2002) en el departamento del Cuzco, observa que S. rizantha es parte de las especies a las que recurren los pobladores andinos en casos de emergencia, para complementar la dieta, en especial en casos de escasez alimentaria.

También en Bolivia, Vidaurre et al (2006) reseñan que los pastores andinos utilizan con fines alimenticios diversas especies silvestres entre las que se encuentran las Stangea.  Pestalozzi & Torrez (1998) indican que el rizoma pelado se consume crudo o cocido; en febrero es más dulce y se prepara junto con papa wayk'u pudiendo servir como sustituto de ésta en los tiempos de escasez, llamados macha. Hurtado et al. (2017) atribuyen el nombre k'erusilla a esta especie (y a Valeriana petersenii), mencionándola entre las plantas de consumo ocasional por las poblaciones de algunos ayllus de la zona de estudio; personas que trabajaron en este proyecto, informaron que las raíces de chijura se venden en el mercado Ventilla (Oruro).

Los informantes en Chile indicaron que la epidermis se desprende, dejando a la vista el interior comestible de consistencia blanda y un sabor que la mayoría aprecia, lo que sucede naturalmente cuando la raíz se expone al calor, característica observada por los autores. En “ese punto está muy buena", sabor generalmente apreciado, así como su consistencia blanda, que algunos informantes asociaron a una "fruta". La Sra. Tomasina Jiménez, de Ancuta, indicó que era difícil de encontrar porque apenas deja afuera unas hojitas que se mimetizan con el suelo; tiene una raíz dulce que crece alargada y cuya cáscara se desprende con facilidad. La Sra. Julia, de la hacienda "Lauca-Cruzani", la señala como una raíz que crece larga, se pela como zanahoria, de color blanco al interno, se come cruda o asada; tiene una consistencia  blanda como una "pera madura" y de un sabor que asoció al de la papa con leche que se da los niños. Don Alberto la consume cruda o “tirada en un fueguito” (cocida en las brasas). Gómez (2012) reporta los  valores nutritivos que se muestran en la Tabla 3. Este autor detecta que la raíz tiene en promedio 12,5 º Brix de sólidos solubles y 1,53 gramos de azúcares reductores (glucosa) en la muestra acuosa (9,2 g x 100 g de MS), lo que explicaría el sabor dulce. Chuquimia et al. (2008a) analizaron el contenido en microelementos de S. rhizantha y de otras raíces andinas. Los resultados para S. rhizantha se muestran en la Tabla 4. Los mismos autores, en otro trabajo (Chuquimia et al., 2008 b), cuantificaron la capacidad antioxidante de la chijura, encontrando que los valores no se destacaban particularmente de las otras raíces andinas usadas como referencia (olluco, arracacha, papa).

Empleo medicinal

Como chijura, la reconoce en Moquegua el maestro Kento (originario de Tacna), con la indicación “para el hígado” (com. pers.). Delgado (1994) la menciona entre las plantas que se comercializan en Arequipa para  afecciones estomacales, sin indicación de la parte empleada ni de la forma de empleo. Los entrevistados por Fernández (2017) le atribuyen propiedades analgésicas y anticancerígenas. Informantes anónimos la elogiaron como una planta dulce, muy nutritiva que prolonga la vida.

 

  MATERIAL ESTUDIADO

CHILE, Región Arica-Parinacota, prov. Parinacota, Caquena, 1 km al sur de la ruta A-119, antes de llegar a esa localidad, 18°05' 20''S 69° 14'W, 4530 m s.n.m., 21-III-2019, O. Pardo & J.L. Pizarro s/n (CONC).

 

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Citar este artículo como:

Pardo, O. & J. P. Pizarro. Stangea rhizantha (A. Gray) Killip (Caprifoliaceae), en Chile. Chloris Chilensis Año 22 N° 1. URL: http:// chlorischile.cl


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