EUGENIO SIERRA RÁFOLS

(11-V-1919 / 14-VII-1999)

 

 

Eugenio Sierra nació en Barcelona, el 11 de mayo de 1919. Durante la enseñanza primaria, en la escuela Milá i Fontanals, ya destaca por el espíritu de observación y la pulcritud de los dibujos de plantas; por lo que la directora del centro, como le gustaba recordar, enseñó los dibujos a Font Quer, quien confirmó la perfección botánica de aquellas ilustraciones. En 1933, el mismo Font Quer, a la sazón profesor agregado de la Cátedra de Botánica de la Facultad de Farmacia de la Universidad Autónoma de Barcelona, propuso al joven Sierra dibujar en sus clases. Así, con sus catorce años recién cumplidos, y subido a un taburete, empieza a representar, en la pizarra del aula-laboratorio donde Font Quer impartía Botánica, ciclos biológicos y detalles organográficos utilizando tizas de colores. En el período 1934-36 cursa estudios de dibujo en la Escuela de Artes Aplicadas de la Diputación de Barcelona y, por aquellas fechas, ocupa una plaza de recolector en la mencionada Cátedra de Botánica. Una vez constatada esa excepcional habilidad para el dibujo, Font Quer cultivó una relación que duraría muchos años. Indudablemente, el magisterio inicial que ejerció sobre Eugenio Sierra fue decisivo en la formación de tan ilustre botánico en el que se juntarían el rigor científico y el artístico buen gusto. Fruto de aquellos inicios fueron las primeras ilustraciones de Sierra en los trabajos de Font Quer, como el glosario de la Flora de Catalunya (1937) y la Iniciació a la Botànica (1938).

 

En el fatídico 1936, Eugenio Sierra, con diecisiete años, ha de incorporarse al ejército del Gobierno Republicano; y una vez terminada la contienda, aún se ve obligado a permanecer tres años bajo tutela militar en Zamora, donde aprovechaba todas las oportunidades para recolectar y enviar plantas al Instituto Botánico barcelonés. Licenciado en 1942, pudo finalmente regresar a Barcelona, donde contrajo matrimonio con Adelina Asamora i Doménech, que sería madre de sus dos hijos y su apoyo fundamental durante el resto de su vida. Por entonces, colabora con Antoni de Bolós en la recuperación del Jardín Botánico de Barcelona, a la vez que participa activamente en las campañas de recolección por Cataluña, Aragón y Valencia en compañía de Antoni de Bolós y Font Quer. Es en esta época cuando Font Quer le pide que ilustre algunas de las obras que tenía en ejecución, como la Flórula de Cardó, el Diccionario de  Botánica y Plantas Medicinales.

 

Junto con Emilio Guinea, en 1946, participa en la expedición botánica al Africa Ecuatorial española; y, durante los períodos lluviosos de inactividad, realiza cuarenta acuarelas de plantas útiles tropicales, las cuales quedaron depositadas en el Servicio Agronómico del territorio.

En 1949, Sierra finaliza las ilustraciones del Diccionario  de Botánica y de la Flórula de Cardó, y también las de otras obras del mismo Font Quer, como la Monografia del gènere Scabiosa y la Morfologia, Nomenclatura i Geografia de Arenaria agregata. Como Sierra solía decir, las muchas y largas horas de dedicación que le exigieron las ilustraciones del Diccionario de Botánica (1953), se vieron compensadas por una cierta notoriedad que le fue indudablemente útil en su posterior etapa americana.

 

La precariedad de su situación laboral y la coyuntura del país en aquellos momentos hacen que a mediados de 1950 Sierra decida emigrar a Chile con su esposa y sus dos hijos, donde inicia una estancia de veintitrés años larga y feliz, que así la calificaba. Una vez en Santiago de Chile, por encargo del Ayuntamiento de Barcelona, termina una colección, finalmente inédita, de dibujos de árboles cultivados en parques y calles de Barcelona. Desde Chile, continúa colaborando con Font Quer y avanzando en los dibujos para Plantas Medicinales. En 1952, realiza su primera exposición de pinturas y dibujos de plantas en el Instituto Chileno-Norteamericano de Cultura, en Santiago de Chile; y poco después (1955-58) empieza a colaborar con el pteridólogo Gualterio Looser, por cuyo encargo realiza más de sesenta ilustraciones para sus monografías de helechos chilenos.

 

En 1961 se diploma en Biología por la Universidad de Chile, y al año siguiente se incorpora como profesor auxiliar de Botánica en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Santiago. También colabora intensamente con Carlos Muñoz Pizarro, de la Universidad de Chile, con quien participó en diversas campañas de recolección por todo el país, e ilustra Flores Silvestres  de Chile (1966) con 51 acuarelas, y Sinopsis de la Flora de Chile (1966) con cerca de 250 láminas, parte de las cuales se conservan actualmente en el Instituto Botánico de Barcelona. Entre 1962 y 1968, Sierra trabaja intensamente en la realización de unos 2.000 dibujos de página entera con el correspondiente análisis morfológico, para la obra que preparaba Carlos Muñoz, Los Géneros de la Flora Chilena, inéditos en la actualidad, y que se encuentran depositados en el Museo de Historia Nacional de Santiago de Chile.

 

Por invitación de los organizadores, en 1965 participa en la Expedición Botánica Chileno-Norteamericana que se dirige al archipiélago de Juan Fernández, de la que Sierra siempre guardó un gran recuerdo. La intensificación de sus relaciones con centros botánicos norteamericanos y el reconocimiento inter­nacional de su obra, le llevan a participar en diversas exposiciones, como la 20th Century  Botanical Art Illustration en Pittsburg, organizada por la Hunt Botanical Library (1968), la suya individual en el United Stated Arboretum de  Washington (1971), la International Exhibition of Botanical Art en Brisbane, organizada por la Botanical Society of South Africa (1973), y la exposición asi­mismo individual en la Universidad de California, de San Diego (1974). Durante su estancia en Chile publica algunos artículos en el Boletín de la Universidad de Chile (1964, 1972) sobre flora chilena adventicia y naturalizada; más tres Guías de Trabajos Prácticos de Taxonomía Botánica (1967-1968), editados por la Universidad de Chile, cuyos originales conserva hoy su hija. En 1969, a instancias de Jochen Kummerov, se traslada a la Universidad Católica de Santiago de Chile, donde ocupa una plaza de profesor auxiliar del Instituto de Ciencias Biológicas hasta su retorno definitivo a España. En esa época, participa en la redacción de tres capítulos del Chile-California Mediterranean  Scrub Atlas. A comparative Analysis, publicado años más tarde.

 

Tras las gestiones llevadas a término por Oriol de Bolós para la reincorporación de Eugeni Sierra al Instituto Botánico de Barcelona, regresa con su familia, a finales de 1972, a Barcelona, donde continúa trabajando en los círculos botánicos del país. Su colaboración en Alta Muntanya Catalana. Flora i Vegetació, de Josep Vigo (1976), y en La Vegetació dels Països Catalans, de Ramón Folch (1981), obras profusamente ilustradas, son un ejemplo del nivel de madurez adquirido como ilustrador botánico -más exactamente, como botánico ilustrador-, tanto por la sensación de volumen que sabe dar como por la corrección de las líneas y de la composición, así como por el rigor científico de su obra. A más de sus contribuciones al conocimiento de algunas especies adventicias y naturalizadas en Cataluña y Valencia, su colaboración con M. Angels Cardona fructifica en la publicación de cuatro artículos sobre endemismos de Rubiaceae y Leguminosae-Loteae  del Mediterráneo occidental, aparecidos entre 1979 y 1986 en diferentes revistas ibéricas. En reconocimiento a su trayectoria profesional, fue investido doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Barcelona a mediados de 1982, año en el que se incorpora como redactor adjunto al consejo de redacción de Co1Iect Botanica (Barcelona).

 

En 1983 el Comité Editor de Flora Iberica decide proponer a Sierra, por su evidente cualificación, que tome sobre sí la tarea de ilustrar la obra. Con más de sesenta años, Sierra inicia una colaboración con el Real Jardín Botánico de Madrid que sería larga e intensa, sobre todo en los primeros diez años. A finales de 1985, por razón de edad, se jubila de su cargo en el Instituto Botánico de Barcelona.  En el período 1986-1993 ven la luz los cuatro primeros volúmenes de Flora Iberica, para los que Sierra, como único ilustrador, produjo un total de 705 láminas a página entera, cuyos originales están depositados en el Real Jardín Botánico de Madrid. Para Sierra, este fue un período que le supuso gran dedicación, por la minuciosidad de las láminas, por el volumen de pliegos de los diferentes géneros con que tenía que lidiar y por las dificultades añadidas al haberse de hacer los dibujos a distancia de los autores de las síntesis genéricas. Paralelamente, participa en otros proyectos, como el de la História Natural dels Països Catalans, coordinada por Ramon Folch, para cuyo volumen Plantes Superiors (1987) realizó casi un centenar de acuarelas.

 

En 1994, la merma física, el deterioro de su vista y otras, hacen que Sierra decida cesar en su colaboración con Flora Iberica. No obstante, en diversos volúmenes de Flora Iberica continúan apareciendo algunos dibujos hechos entre los años 1994 y 1995, fruto de antiguos compromisos. Se recuerda, con emoción, el empeño que tuvo que poner, a principios de 1996, para dar fin a la ilustración de Ilex aquifolium, la que sabía que habría de ser la última para Flora Iberica. En aquellos años, aunque con menor intensidad, Sierra continúa colaborando en la ilustración de diversas obras, como Herbes, Remeis  i Creences de Cerdanya, de Josep Muntané (1994), Flores Silvestres de Baleares, de Angel M. Romo (1994), y Frutos silvestres de la Península Ibérica, de Angel M. Romo (1996).

 

 

La pérdida progresiva de memoria nunca le impidió dibujar, lo que hizo hasta el final de sus días; y fue en esta actividad donde halló refugio en la última etapa de su vida, dolorosamente marcada por la pérdida de su esposa un año antes de fallecer él. Quienes tuvieron el privilegio de conocerle y tratarle, dan testimonio de la modestia y la honestidad de un buen hombre, incansable trabajador, que hizo de la precisión científica y la perfección formal de sus ilustraciones un complemento cualificadísimo de toda obra en que participaba.

 

Biografía preparada y publicada por Carlos Benedí, catedrático de la  Facultat de Farmacia. Universitat de Barcelona en Flora Iberica. Vol. VII (II). Madrid. 2000.

 

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