INSUFICIENCIA DE INFORMACIÓN Y NECESIDAD DE INVESTIGACIÓN

Lehnebach (1999) indica que existe un déficit importante de información acerca de la biología, ecología y conservación de las Orchidaceae chilenas. Esto en buena medida ha hecho que sus estatus de conservación sean poco conocidos.

En 1989 se hizo una propuesta de estado de conservación de las monocotiledóneas, geófitas, chilenas, sin embargo,la familia Orchidaceae fue excluida de ese trabajo dado que fueron consideradas como demasiado numerosas y porque no había suficiente información disponible (Hoffmann, 1989). Recién en 1994 Van Nieuwenwizen, hizo una porpuesta del estado de conservación para 12 especies (Tabla 11).

Las Orchidaceae son posiblemente una de los últimos grupos de plantas estudiadas en Chile y buena parte de la información disponible data del siglo XIX y principios del XX. Los estudios sistemáticos realizados por Correa entre 1956 y 1971 han sido la mayor contribución al conocimiento de nuestras especies. Su trabajo incluye una monografía de Chloraea y la descripción de algunas especies de Gavilea que crecen en Chile y Argentina. Estos estudios han proveído la base del inventario actual de orquídeas chilenas.

Según Lehnebach (1999), para establecer una estrategia efectiva de conservación para la flora chilena de orquídeas, la primera prioridad es hacer investigación dirigida y educación. La investigación científica debería ser una tarea de corto y largo plazo. En el corto plazo se podría indicar;

Ø      Preparación de monografías de Bipinnula y Gavilea.

Ø      Actualizar las colecciones de orquídeas chilenas.

Ø      Determinar la actual distribución de las especies, períodos de floración, abundancia de especies, endemismos y áreas de alta diversidad.

Ø      Identificación de las especies amenazadas, y aplicación de las categorías de la UICN para las listas rojas.

Ø      Identificación de amenazas a la sobrevivencia de las especies de orquídeas y sus hábitat.

Ø      Desarrollo e implementación de estrategias para controlar estas amenazas.

Esfuerzos de largo plazo podrían ser focalizar y compilar información acerca de sistemática de orquídeas, sistemas de cultivo y multiplicación, ecología de poblaciones. Esta información será crucial para desarrollar estrategias efectivas de conservación in situ y ex situ.

Programas educacionales enfocados a la conservación de las orquídeas chilenas podrían ser promovidos en instituciones de investigación y jardines botánicos. Debemos aspirar a educar al público en general acerca del valor de sus ambientes naturales, así como entrenar grupos expertos que trabajen en áreas protegidas.


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